Santa Fe en el Comercio Exterior: Perfil Exportador y Tendencias 2025

Por Paula Rojas

En este artículo, repasamos el desempeño de las exportaciones e importaciones correspondientes al primer trimestre de 2025, destacando el desempeño de sus principales aduanas y detectando las primeras señales de las tendecias del año. Toda la información presentada surge de los informes elaborados por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC), fuente oficial que permite contextualizar y analizar con precisión la evolución de comercio exterior santafesino.

Perfil exportador de Santa Fe: crecimiento en volumen, caída de precios

Durante los primeros tres meses de 2025, las exportaciones de la provincia de Santa Fe evidenciaron una recuperación notable en los volúmenes comercializados, aunque este desempeño estuvo acompañado por una caída en los precios internacionales. 

En enero, las ventas al exterior alcanzaron los U$S 1.056,8 millones, impulsadas por un incremento interanual del 35,5% en las cantidades exportadas. No obstante, los precios promedio por tonelada registraron una disminución frente al mismo mes de 2024. 

En febrero continuó la tendencia positiva, con exportaciones que totalizaron U$S 1.150,2 millones. En el acumulado de enero-febrero, el valor exportado creció un 17,0% interanual, acompañado por un aumento del 30,4% en volumen. 

Durante marzo, las exportaciones santafesinas sumaron U$S 1.086,4 millones, con un volumen total de 2.156,1 mil toneladas. En comparación con el primer trimestre de 2024, se observó una suba del 11,5% en valor, mientras que los precios promedio por tonelada cayeron un 7,6%. 

En cuanto a los grandes rubros de exportación, los Productos Primarios lideraron las ventas externas, destacándose el trigo y morcajo (excepto trigo duro y para siembra), maíz en grano, sorgo, maní sin cáscara y miel natural. 

Las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) ocuparon el segundo lugar, con fuerte presencia de harina y pellets de soja —principal producto de exportación—, además de aceite de soja en bruto, carne bovina congelada, aceite de girasol y mozzarella.

Por su parte, las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) también mostraron dinamismo, con protagonismo de vehículos livianos, motores diésel y compuestos químicos como lecitinas y ácidos grasos. 

En el rubro Combustibles y Energía, sobresalieron las exportaciones de naftas y el abastecimiento de combustibles a buques y aeronaves. 

En cuanto a los destinos, India se mantuvo como principal comprador en los tres meses analizados, captando el 15,6% del total exportado en marzo y registrando una suba interanual del 79,3% en enero. Otros mercados destacados fueron Brasil, Vietnam, Perú, Chile y Bangladesh, este último con un crecimiento sobresaliente del 1.611,5% en enero respecto al año anterior.

Radiografía aduanera

Antes de entrar en los números, es importante distinguir entre aduana de origen y aduana de salida. La aduana de origen – también llamada aduana de registro- es donde se realiza el trámite administrativo de exportación. Allí se autoriza la salida legal de la mercadería del país, aunque físicamente todavía no haya partido. Por lo general, se encuentra cerca del lugar de producción o consolidación de la carga. Por su parte, la aduana de salida -o de embarque- es aquella por donde la mercadería efectivamente abandona el territorio nacional, y tiene la responsabilidad de verificar que lo exportado coincida con lo declarado. 

En este artículo nos enfocamos principalmente en los datos provenientes de las aduanas de origen, ya que nos permiten comprender mejor el comportamiento económico regional. La provincia de Santa Fe cuenta con cinco aduanas distribuidas en las localidades de San Lorenzo, Rosario, Santa Fe, Rafaela y Villa Constitución. 

Entre ellas, la aduana de San Lorenzo se destaca ampliamente, concentrando el mayor volumen de exportaciones provinciales: un 69,1% en enero, 68,6% en febrero. Sus principales productos fueron harina y pellets de soja (residuos y desperdicios de la industria alimenticia), aceite de soja en bruto y maíz en grano. 

Le sigue la aduana de Rosario, con una participación del 26,6% en enero y 26,7% en febrero. Aquí también predominaron el maíz en grano, el aceite de soja y los pellets de soja, reflejando un perfil exportador similar al de San Lorenzo. 

Mucho más atrás en volumen, aunque no en importancia productiva, se ubican las aduanas de Santa Fe (2,5% y 2,7%), Rafaela (1,5% y 1,6%) y Villa Constitución (0,3% y 0,4%). En la aduana de Santa Fe se destacaron las exportaciones de carne bovina congelada y mozzarella. Rafaela, por su parte, tuvo como rubros principales los productos lácteos (especialmente mozzarella) y algunas manufacturas como válvulas para motores. En Villa Constitución, sobresalieron las exportaciones de arvejas secas y carne bovina refrigerada. 

En cuanto al vínculo entre aduana de origen y de salida, la mayoría de los envíos registrados en San Lorenzo y Rosario tuvieron salida por la misma aduana (97,4% y 85,2% respectivamente). En cambio, los productos con origen en las aduanas de Santa Fe, Rafaela y Villa Constitución utilizaron con mayor frecuencia otras aduanas para su embarque, principalmente la de Buenos Aires, que representó el 60,4% de las salidas desde Santa Fe, el 51,4% desde Rafaela y el 37,6% desde Villa Constitución. 

Respecto a los destinos internacionales, los datos de aduanas de salida nos permiten ver una interesante diversificación: 

  • San Lorenzo envió principalmente a India, Bangladesh, Vietnam e Indonesia.
  • Rosario tuvo como principales destinos a Perú, India, Vietnam y Argelia.
  • Santa Fe exportó hacia España, Costa Rica y Bolivia.
  • Villa Constitución mostró un perfil más atípico, con el Reino Unido y Venezuela como destinos principales.

Importaciones

En febrero de 2025, las importaciones registradas en las aduanas de Santa Fe alcanzaron los 550,9 millones de dólares, un aumento del 36,1% interanual. Sin embargo, el acumulado del primer bimestre del año muestra una caída del 38,5% respecto al mismo período de 2024, lo que revela un escenario aún contractivo, pese a repuntes puntuales. 

Rosario se consolida como la principal puerta de entrada de productos importados, con operaciones por casi 300 millones de dólares en febrero y un crecimiento interanual del  84,4%. Le sigue San Lorenzo, que también mostró una suba interanual del 15,9% en febrero. Rafaela, aunque con menores volúmenes, se destaca por su dinamismo: duplicó sus importaciones tanto en febrero como en el acumulado. En cambio, Villa Constitución registró fuertes caídas y Santa Fe capital experimentó un salto significativo, aunque desde una base menor. 

En cuanto a los productos, los porotos de soja (no destinados a siembra) lideran ampliamente las compras externas de la provincia, representando casi el 40% del total importado. Les siguen los vehículos livianos y el gasoil. Las máquinas, equipos eléctricos y materiales de transporte son protagonistas en varias aduanas, especialmente en Rosario, Rafaela y Santa Fe. 

Respecto al origen de los productos, Paraguay se mantiene como el principal proveedor, con el 39,8% de participación, a pesar de una leve caída interanual. Brasil y China completan el podio con fuertes incrementos en sus exportaciones hacia la provincia: 107,7% y 121,1% respectivamente. Estados Unidos y Marruecos también muestran subas destacadas, y junto a los tres primeros, concentran casi el 90% del total importado por Santa Fe.

Conclusión

Durante el primer trimestre de 2025, el comercio exterior santafesino mostró señales de recuperación en los volúmenes exportados, especialmente en productos primarios y manufacturas agroindustriales. Sin embargo, este crecimiento en cantidades se dio en un contexto de precios internacionales en baja, lo que tuvo como correlato un moderando ingreso de divisas, situación que volvió a exponer la fragilidad de una estructura exportadora fuertemente atada al comportamiento de los mercados de commodities. 

La matriz exportadora sigue girando en torno a bienes de bajo valor agregado como harina y pellets de soja, aceite crudo y cereales. En paralelo, sectores industriales con mayor nivel de transformación -como los vinculados a las MOI o la energía- mantienen una presencia limitada. Esto refuerza un perfil de alta dependencia de mercados muy competitivos y volátiles. No obstante, a pesar de este panorama, empiezan a asomar algunos indicios positivos en rubros como el automotriz, los químicos o los lácteos, especialmente en aduanas como Rafaela y Santa Fe. 

En términos territoriales, la concentración de exportaciones en San Lorenzo y Rosario (más del 95 % del total) consolida una lógica de enclave que reproduce desigualdades hacia el interior de la provincia. En contraste, otras aduanas con perfiles productivos más diversos, como Santa Fe o Rafaela, aún no logran la escala necesaria para disputar protagonismo. 

Del lado de las importaciones, la tendencia es dispar. Mientras algunas operaciones muestran cierto repunte, el balance acumulado sigue en baja. A su vez, la entrada de porotos de soja para procesamiento local reafirma la centralidad del modelo agroindustrial. 

En cuanto a destinos de exportación, se evidencia un cambio en el mapa: países como India y Bangladesh vienen ganando terreno, desplazando parcialmente a socios históricos del Mercosur o la Unión Europea. Esto plantea el desafío de fortalecer capacidades de inserción estratégica en regiones con requerimientos técnicos y normativos muy distintos. 

Para finalizar, un punto clave -y preocupante- lo marca la reciente aprobación del decreto 273/2025, que autoriza la importación de bienes de capital usados sin la tramitación del Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU). Presentada como un alivio para el sector productivo, la medida en realidad dinamita cualquier intento serio de avanzar hacia una matriz productiva con mayor valor agregado. No solo desalienta el desarrollo de la industrial local, sino que además consolida un modelo de inserción internacional basado en ventajas comparativas estáticas, exportando commodities e importando valor agregado. En consecuencia, en vez de abrir el camino a la diversificación y la innovación, se vuelve a optar por el atajo fácil: sostener la competitividad a fuerza de maquinaria barata y dependencia externa.